ACTIVIDAD DE LA SEMANA CULTURAL 2008 DE LA ASOCIACIÓN MONTE DE ORO DE MONTORIO
Esta vía pecuaria es denominada oficialmente cañada-colada de merinas. En los mapas topográficos del Instituto Geográfico y Catastral se puede detectar por el Sur al lado de la ciudad de Burgos y por el Norte está señalada hasta las proximidades de Aguilar de Campóo. Era utilizada por los pastores trashumantes dos veces al año para conducir sus rebaños. No conocemos su antigüedad puesto que no existen documentos escritos sobre ella. Se supone que se remonta por lo menos a los comienzos de El Honrado Concejo de la Mesta, en tiempos de Fernando X el Sabio. En el término de Montorio recorre una longitud de unos 7.500 metros y tiene, según el documento de clasificación al que haremos luego referencia, una anchura de 75 metros. Dentro del conjunto de las vías pecuarias las coladas suelen tener una anchura variable mientras que las veredas tienen 20, los cordeles 37,5 y las cañadas 75 metros. Esta anchura hay que considerarla con precaución puesto que si fuera real habría que reconocer que a lo largo de su historia ha sido invadida en su mayor parte por cultivos, y carreteras. El catastro ni siquiera la refleja en sus planos.
Las referencias sobre esta cañada son escasas. Sabemos que la última vez que trashumaron por ella las ‘meritas’, como aquí se decía, fue a mediados de los años 50. Los mayores todavía recuerdan como pasaban por el Camino Hundido, junto a la iglesia, y luego atravesaban el centro del pueblo y el barrio de Santa Coloma junto al cual tenían un descansadero donde pasaban la noche. También recuerdan que tenían un abrebadero en Celada o Los Cantones. El maestro de La Nuez hacia el año 1930 llevó en una ocasión al menos a los niños de la escuela a que vieran atravesar el rebaño la carretera de Poza.
El 25 de noviembre de 2005 apareció en el Boletín Oficial de Castilla y León la “Clasificación de las Vías Pecuarias en el término municipal de Montorio”. Es un documento por el cual se reconoce oficialmente, se describe minuciosamente y es un paso previo para su deslinde y amojonamiento. El día 24 de octubre de 2002 en el Ayuntamiento de Montorio se había firmado el acta en que se señalaba que la única vía pecuaria reconocida como tal en el término es la denominada “Cañada-Colada de Merinas”.
A los que organizamos la Semana Cultural se nos ha ocurrido que recorramos este año parte de esta cañada dentro de la actividad que llamamos “marcha guiada” como medio para conocer aspectos sobre la historia y el paisaje de nuestro pueblo. Nos parecía imposible que pudiéramos andarla toda entera en una tarde así que hemos elegido el tramo norte, desde la iglesia hasta la carretera de Poza, ya que nos parece el más transitable, puesto que el tramo sur discurre en muchos sitios por la carretera nacional Burgos-Aguilar. Afortunadamente, casí podríamos decir que milagrosamente, este tramo ha permanecido casi intacto desde que pasaron por él la última vez las meritas. Queremos decir que no ha sido ocupado por carreteras ni por graveras.
Para iniciar la marcha quedamos a las cinco de la tarde en la iglesia y nos colocamos con la imaginación detrás del rebaño lanudo en el camino hondo, ya desaparecido; avanzamos hacia el centro del pueblo y el barrio de Santa Coloma para salir por el camino de Montorio a La Nuez.
En La Cruz cogemos el camino de La Charca o de Nidáguila y después de pasar La Viruela observamos como poco a poco la naturaleza, que es sabia, y el bosque de robles va invadiendo las márgenes y reduciendo su anchura desde que dejaron de transitar por él los camiones llamados de la grava.
En La Charca tendremos que hacer un pequeño desvío pues si no tendríamos que atravesarla nadando y todo el rebaño acabaría ahogado. Luego nos vamos un poco hacia el E., hacia La Vega, entre el monte, siguiendo todavía por el camino de Nidáguila y dejando a mano izquierda la gravera, hasta salir a los arroturos de Celada.
Giramos después hacia el NW. entrando de nuevo en el monte que aquí está ya amenazado por la brecha de la gravera que está actualmente en explotación y que avanza inexorable. Luego la cañada tuerce hacia el N en el pago de Los Cantones,.hasta alcanzar la carretera de Masa en el kilómetro 25, que coincide con la línea divisoria entre los términos de Montorio y La Nuez.
Aquí buscaremos un lugar apacible para descansar y tomar un refrigerio, que bien ganado lo tendremos. La vuelta al pueblo será cada uno podrá hacerla por el camino que quiera.
ALGUNOS ASPECTOS DE LA TRASHUMANCIA
Las cañadas son antiguas rutas que cruzan la Meseta castellana y que permiten el paso de los ganados trashumantes que emigraban entre sus pastos de verano en las montañas del norte y centro de la Península (agostaderos) y sus pastos de invierno (invernaderos o “extremos”) en los cálidos valles, dehesas y tierras bajas del sur y oeste del país.
Para dar una idea de su importancia baste decir que integran más de 100.000 kilómetros lineales de caminos públicos (15 veces más extenso que la red de ferrocarril, aproximadamente 450.000 hectáreas de extensión, es decir el 1% del territorio del Estado español. ), ocupando una superficie equivalente a toda la extensión de la provincia de Alicante. Se estima que casi el 40% de estos caminos han desparecido en la actualidad.
La fama de la lana castellana se debía a esta raza Merina de la que se desconoce la procedencia y la fecha de introducción. Durante el siglo XVI se desplazaban unos 3 millones de cabezas mesteñas y, dado que cada migración, en el otoño, al final del verano, desde el norte hacia el sur, de tierras altas a las bajas; y en primavera, al final del invierno, de sur a norte de las tierras bajas a las altas, duraban muchos días, a menudo meses, en que los ganados precisaban alimentarse por el camino, las cañadas más que simples caminos eran auténticos pastos alargados , a los que se añadían otras casi medio millón de hectáreas de terrenos paralelos de pastos de dominio público.
La importancia que la trashumancia tenía para muchos pueblos castellanos y leoneses queda patente en este extracto de la obra de Julio Caro Baroja “Los pueblos”: “Pueblos enteros (de la Babia leonesa) dedicaban todos sus hombres válidos al ejercicio de esta profesión, de suerte que cuando la hora de la partida llegaba se quedaban sin más que las mujeres, los ancianos y los niños. Cada gran ganadería tenía y tiene un “mayoral” (…) que se entiende con el amo. A éste sigue un “sota mayoral”, que lo asiste en las mismas funciones. La cabaña se divide en varios rebaños (de 1.200 a 1.000 cabezas), dirigidos cada uno de ellos por un “rabadán” y un “compañero” con un “ayudante”, un “persona” y un “zagal””
Según el Anteproyecto de Ley de Vías Pecuarias de Castilla y León, estas vías “constituyen no sólo un legado histórico de interés capital sino también un instrumento favorecedor del contacto del hombre con la naturaleza y de la ordenación del entorno medioambiental. En esta línea, las cañadas, cordeles y veredas, se configuran como elementos multifuncionales donde se une el tradicional concepto de caminos por donde discurre el ganado en sus desplazamientos habituales, con otros más amplios e integradores para servir de conexión de espacios de interés ambiental, constituir corredores ecológicos, fomentar la biodiversidad faunística y florística, fomentar las actividades de uso público y la educación medioambiental.”
Montorio, agosto de 2008.